1 de mayo de 2011

¿Cómo se habla el español actualmente en Cuba?

El español llega a Cuba desde la conquista y con los rasgos básicos de la lengua de los emigrantes, en su mayoría andaluces y canarios. Como toda lengua ha sufrido modificaciones.
Con la llegada a Cuba de los negros esclavos ya el idioma empieza a incorporar alteraciones, pues se empieza a nutrir de vocablos africanos. Muchos de sus términos puros perduran hasta hoy día como son: ampanga, bemba, babalao, bilongo, cumbancha, ecobio y moropo.



Del legado indígena, aunque no son muchas expresiones, siempre quedaron algunas en la norma lingüística cubana, como son: batey, bibijagua, bijirita, bohío, Cuba, guasasa, guayo, güije, jutía, yagua.
De otras partes de Europa llegaron voces de grupos como como las germanías o los gitanos. Existen así mismo palabras del inglés, el francés o el italiano. Del caló, lengua de los gitanos, se han quedado "afanar" (robar), "arañar" (hurtar), "palmar" (perder el dinero), "gao" (casa), "puro" (padre), "jamar" (comer). Esta manera popular de hablar no es propia solamente de las personas con menor nivel cultural, sino que existe una tendencia entre los jóvenes a utilizarla.
Del inglés usamos infinidad de expresiones. El interruptor eléctrico es un "catao" de “cut out”. El refrigerador es el “frigidaire”. El rizador de pestañas de las mujeres se llama Maybelline por la marca de cosméticos. La palabra Yuma (pueblo de Arizona), terminó siendo el término para definir todo ese país y a sus habitantes. Esa es “la yuma” y esos son “los yumas”. La más popular es el OK que para nosotros es “okey” u "ocá".
Además de todo esto, tenemos aspectos en la pronunciación que nos hace tener un español “distinto”. En Cuba la “LL” y la “y” suenan igual, no se diferencian en la pronunciación “cayó” de caerse, de “calló” de callarse. Principalmente en el occidente se cambia la “r” entre consonantes por la letra que le sigue como en: “ardentía-addentía”, “carbón-cabbón”, “Olga por Ogga” y así muchas otras. En la zona oriental se tiende a cambiar las “r” por “l” por tanto se escucha “a brazo paltío” por “a brazo partido” o “alma” por “arma”. En la Isla se omiten las “d” de las palabras como en “deo–dedo”, o “pescao–pescado”. El cubano no distingue la “z” de “caza” por la de “casa”. Pronuncian los dos sonidos e incluso el de la “c” de la misma manera, por tanto sonarán igual: “pronunciar”, “Susana” o “zapato”.
¿Y en las expresiones? Ahí sí que tenemos todo un simpático glosario. Querer ver a alguien "tinta en sangre" no significa verlo herido, sino con urgencia. "Estar trabajando para el inglés" no es haber sido contratado por un británico, sino esforzarse por un beneficio ajeno. Una "flauta" no siempre es el instrumento musical, sino el tipo de pan alargado. "Nereida" no es un nombre de mujer, sino una negación; "sata" es coqueta y "ponina" es una colecta. “Bárbaro y monstruo” no son necesariamente ofensas pueden ser halagos. Un temba es una persona con un poquito de años. La “pura” es la madre, la “jeba” es la novia, un “almendrón” es un carro antiguo y … tantas otras!!!!

Todo esto constituye el español que se habla hoy en Cuba, con la justa dosis de buen sentido del humor y picardía que nos caracteriza.

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